6 de julio de 2026
Pollo al curry

Porciones: 4 · Tiempo: ~35 min · Dificultad: fácil · Producto: Sartén N30 Curada Kankay + arroz para acompañar
Por qué en Curada
La Curada es de hierro, igual que la Carbonada, pero con una diferencia clave: viene precurada de fábrica — Kankay se encarga de las dos primeras curaciones, que son las más difíciles, para que la laves y empieces a usar desde el primer día.
Una sartén de teflón se arruina con el uso —se raya, se pela, la tirás—. El hierro hace lo contrario. Con cada uso sus propiedades antiadherentes naturales mejoran. Este curry, con su pollo dorado en materia grasa, no solo se cocina en la sartén: la alimenta. Cada vez que la usás, mejor queda. Es la definición de "para toda la vida".
Un cierre práctico: la N30 es la más grande, 30 cm, así que el pollo se dora sin amontonarse (amontonado se hierve, no se sella) y te queda superficie de sobra para la salsa. El plato entero, en una sola sartén.
Ingredientes
Para el pollo y la salsa:
700 g de muslo de pollo deshuesado, en cubos de 3 cm (podés usar pechuga, pero el muslo queda más jugoso)
2 cebollas, picadas
4 dientes de ajo picados
1 trozo de jengibre (2-3 cm), rallado
2 cucharadas de curry en polvo
1 cucharadita de garam masala (opcional, pero suma)
1 cucharadita de cúrcuma (opcional, para color)
1 cucharada de concentrado de tomate (o 2 tomates rallados)
400 ml de leche de coco (o 200 ml de crema, para la versión más criolla)
200 ml de caldo de pollo
1 lima (jugo y ralladura)
Aceite neutro, sal y pimienta
Un toque de azúcar o miel (opcional, para equilibrar)
Para terminar:
Cebolla de verdeo (la parte verde), en rodajas finas
Cilantro fresco (opcional)
Ralladura de lima
Para acompañar:
Arroz basmati o blanco
Paso a paso
1. Preparar el pollo. Secá bien los cubos con papel —la humedad es enemiga del dorado— y salpimentá. Pollo seco dora; pollo húmedo se hierve y queda pálido.
2. Dorar el pollo. Calentá la N30 Curada a fuego medio-alto con un chorro de aceite. Sumá el pollo en una sola capa, sin amontonar (si no entra, hacelo en dos tandas), y dejá que se dore antes de moverlo. No busques cocinarlo del todo todavía, solo sellarlo por fuera. Retirá y reservá. Todo lo dorado que quedó en el fondo es oro para la salsa.
3. La base aromática. Bajá a fuego medio, sumá la cebolla y cociná hasta que esté transparente y apenas dorada. Agregá el ajo y el jengibre y cociná un minuto, hasta que perfumen.
4. Tostar las especias. Este paso es el que separa un curry con profundidad de uno que sabe a polvo. Sumá el curry, el garam masala y la cúrcuma directo sobre la cebolla y cociná 30 a 60 segundos, revolviendo, hasta que larguen su aroma. Las especias crudas amargan; las especias tostadas en la grasa despiertan.
5. El tomate. Sumá el concentrado de tomate y cociná 1 o 2 minutos, hasta que pierda el gusto crudo y se ponga más oscuro.
6. La salsa. Volcá la leche de coco y el caldo, y con una cuchara raspá bien el fondo dorado —ahí está la mitad del sabor—. Llevá a un hervor suave.
7. Volver el pollo. Reincorporá el pollo con todos sus jugos. Cociná a fuego medio-bajo, sin tapar, unos 12 a 15 minutos, hasta que el pollo esté tierno y la salsa haya espesado lo suficiente como para napar la cuchara.
8. Equilibrar. Apagá el fuego. Sumá el jugo de la lima, probá, y ajustá: sal si le falta, un toque de azúcar o miel si está muy ácido o picante. El curry vive de ese equilibrio entre especiado, cremoso y ácido.
9. Terminar y servir. Coroná con la cebolla de verdeo, el cilantro y la ralladura de lima. Serví bien caliente sobre arroz. La parte verde fresca arriba no es solo para la foto: corta la untuosidad y hace que cada bocado se sienta más liviano.
Tips que hacen la diferencia
Usá muslo antes que pechuga si podés: aguanta mejor la cocción en salsa y queda jugoso, mientras que la pechuga se seca si te distraés. No te saltees el tostado de las especias —es literalmente el paso que define el plato— y no le tires la lima antes de tiempo: el ácido va al final, en frío, para que quede fresco y no se cocine.
